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Auditoría SEO técnica: qué revisar para recuperar posiciones y leads

Cuando una web pierde tráfico orgánico o deja de generar leads, es fácil caer en soluciones rápidas: publicar más, “meter” más keywords o cambiar el diseño. El problema es que, en muchos casos, la causa real está en la base técnica: indexación desordenada, señales contradictorias (canónicos/redirects), arquitectura interna poco clara o una web que carga lenta y obliga a Google a rastrear menos de lo que debería.

Una auditoría SEO técnica bien hecha no es un informe infinito. Es un diagnóstico priorizado que responde a tres preguntas: qué está bloqueando el rastreo y la indexación, qué está diluyendo la relevancia de las páginas que venden y qué fricciones están frenando la conversión. El objetivo final no es “arreglar SEO”, sino recuperar visibilidad y volver a generar demanda cualificada.

Qué vas a conseguir con una auditoría SEO técnica

Una auditoría técnica sirve para ordenar el terreno y asegurar que el SEO puede escalar. Primero, confirmamos si Google puede rastrear e indexar lo que nos interesa (y, sobre todo, si está perdiendo tiempo con lo que no aporta). Segundo, revisamos si la web está enviando señales claras sobre qué URLs son prioritarias y cuáles son versiones secundarias. Y tercero, comprobamos si el rendimiento y la experiencia en móvil están afectando tanto al posicionamiento como a la tasa de conversión.

En la práctica, esto se traduce en un plan accionable: qué corregir ya (quick wins), qué tareas requieren desarrollo y qué cambios estructurales conviene abordar para que el crecimiento orgánico sea sostenible.

Cuándo tiene sentido hacer una auditoría SEO técnica

Hay situaciones en las que una auditoría técnica no es “recomendable”, es necesaria. Por ejemplo, si habéis detectado caídas sostenidas en Search Console, si vuestras páginas de servicio han perdido posiciones sin cambios claros, si aparecen URLs extrañas indexadas o si venís de una migración (dominio, CMS, estructura, HTTPS) y el rendimiento no ha quedado estable.

  • Caída de impresiones, clics o posiciones durante varias semanas en Search Console.
  • Páginas de servicio que dejan de rankear aunque el contenido esté actualizado.
  • URLs indexadas con parámetros, filtros, paginaciones o búsquedas internas.
  • Migración reciente y dudas sobre redirecciones, canónicos o sitemaps.
  • Web lenta (especialmente en móvil) y descenso en conversiones.
  • Tráfico que llega, pero no convierte: el embudo se rompe en la web.

Paso 1: confirmar el problema con datos (antes de tocar nada)

Antes de cambiar configuraciones o plantillas, validamos el “síntoma” con datos. En Search Console nos fijamos en tres variables: impresiones (visibilidad), posición media (capacidad de competir) y CTR (atractivo del snippet). Si caen impresiones y posición, suele haber un componente técnico, de competencia o de canibalización. Si las impresiones se mantienen pero cae el CTR, normalmente el problema está en el enfoque del contenido, el título/meta o los cambios en la SERP.

En GA4, bajamos al impacto de negocio: leads, formularios, clics a teléfono/WhatsApp o cualquier evento relevante. Este paso es importante porque no todo descenso de tráfico implica un descenso proporcional de calidad. Si el tráfico baja, pero el lead se mantiene, puede que estemos perdiendo “ruido” y conservando intención. Si caen ambos, es señal de intervención prioritaria.

Paso 2: indexación (qué está entrando en Google y qué no debería)

La indexación es donde más se suele ganar rápido. En el informe de indexación de Search Console revisamos patrones: qué está indexado, qué está excluido y por qué. No todas las exclusiones son negativas, pero hay dos situaciones típicas que conviene investigar.

La primera es la acumulación de estados como “Descubierta: actualmente sin indexar” o “Rastreada: actualmente sin indexar”. Cuando crecen, suele indicar que Google está encontrando muchas URLs pero no ve suficiente valor (o detecta duplicidad), y eso puede estar consumiendo presupuesto de rastreo.

La segunda es la presencia de URLs indexadas que no deberían existir: parámetros UTM, filtros de ordenación, paginaciones profundas, búsquedas internas, etiquetas/taxonomías sin estrategia o duplicidades por variaciones de URL (con/sin barra final, mayúsculas, versiones HTTP/HTTPS). La corrección aquí suele combinar canónicos bien configurados, noindex donde toca, limpieza de sitemaps y una arquitectura que no “genere” duplicados por defecto.

Paso 3: rastreo (asegurar que Google llega a lo importante)

Una web puede tener buen contenido y seguir estancada si el rastreo está mal orientado. Revisamos el robots.txt para evitar bloqueos accidentales de secciones clave, comprobamos meta robots (especialmente tras cambios de plantilla o staging) y validamos que los sitemaps incluyan solo URLs canónicas e indexables. Un sitemap contaminado suele ser una pista de que el sitio está “enseñando” a Google el contenido equivocado.

También auditamos la arquitectura interna desde una lógica de negocio: las páginas que captan leads (servicios, consultoría, páginas locales si aplican) deberían estar cerca de la home y recibir enlaces internos contextuales desde contenidos relacionados. Si una página de servicio vive enterrada, suele competir con desventaja aunque el contenido sea correcto.

Paso 4: canónicos y duplicidad (la fuga silenciosa de relevancia)

Los canónicos son señales. Si están mal, la autoridad se diluye y Google puede posicionar la versión incorrecta de una URL. Verificamos que las páginas importantes tengan canónico a sí mismas, que no existan canónicos “por plantilla” apuntando a la home, y que las variaciones (filtros, paginaciones, parámetros) no estén enviando señales contradictorias.

Este punto suele ser especialmente crítico en WordPress (por taxonomías, paginaciones, parámetros) y en webs que han pasado por varias migraciones y acumulan capas de redirecciones. Aquí, el objetivo es que cada intención de búsqueda tenga una URL principal clara y que el resto no compita con ella.

Paso 5: redirecciones (evitar pérdidas de autoridad y errores de rastreo)

Las redirecciones sostienen (o rompen) el SEO cuando la web cambia. Revisamos que las redirecciones permanentes sean 301 (no 302 indefinidas), que no existan cadenas (A → B → C) que consumen tiempo y rastreo, y que las URLs eliminadas con valor histórico no terminen en 404 sin alternativa. En general, cuando una URL tuvo enlaces o tráfico, lo razonable es redirigir a la alternativa más cercana o reconstruir una página útil.

Una auditoría técnica bien aterrizada termina con un mapa de acciones: qué redirigir, qué consolidar y qué recuperar para no perder señales acumuladas.

Paso 6: velocidad y Core Web Vitals (impacto directo en posicionamiento y leads)

La velocidad no es un “extra técnico”: afecta al ranking y a la conversión. En una auditoría técnica no optimizamos “una URL”; identificamos plantillas lentas (home, servicios, blog) y localizamos qué está penalizando: imágenes pesadas, vídeos incrustados sin control, fuentes, scripts de terceros, plugins o builders que cargan más de lo que aportan.

Priorizamos móvil, porque es donde más se nota la fricción. Muchas webs “pasan” tests de laboratorio, pero en uso real se sienten lentas por sobrecarga de recursos. Cuando esto se corrige, suele mejorar la tasa de conversión antes incluso de ver grandes saltos de posiciones.

Paso 7: datos estructurados (schema) para reforzar comprensión y confianza

El schema no sustituye al contenido ni a la autoridad, pero ayuda a que Google entienda mejor qué sois, qué ofrecéis y cómo está organizada la web. En proyectos de servicios suele tener sentido revisar Organization (y LocalBusiness si aplica), breadcrumbs y bloques de FAQs reales (sin abusar). La clave es consistencia: señales claras en estructura, contenido y marcado.

Paso 8: factores “técnico-editoriales” que frenan el SEO

Hay problemas que parecen de contenido, pero se comportan como problemas técnicos. El primero es el thin content: páginas muy pobres que se multiplican (por ciudades, categorías, tags o landings parecidas) y bajan la calidad percibida del sitio. El segundo es la canibalización: varias páginas intentando posicionar para la misma intención, lo que provoca que ninguna consolide autoridad suficiente.

La solución no es crear más URLs, sino decidir una página principal por intención, consolidar, y usar el enlazado interno para que el sitio empuje esa URL de forma coherente. Si vais a crear páginas locales, conviene que sean realmente localizadas (no duplicados con la ciudad cambiada).

Paso 9: enlazado interno (la palanca más rentable cuando se hace con intención)

El interlinking es uno de los factores más infravalorados en webs de servicios. No se trata de “poner enlaces”, sino de construir un mapa de relevancia: el blog debe empujar hacia servicios y consultoría cuando la intención lo permite, y los servicios deben conectarse entre sí cuando forman parte del mismo journey (SEO + Ads + consultoría).

Paso 10: medición (sin tracking fiable, el SEO se gestiona a ciegas)

Una auditoría técnica orientada a leads siempre valida medición. Confirmamos que GA4 está correctamente instalado (sin duplicados), que los eventos clave de lead están definidos (formulario, clic a WhatsApp/teléfono/email) y que Search Console está conectado a la propiedad correcta. Además, si trabajáis campañas, revisamos que los parámetros de seguimiento no estén generando URLs indexables que ensucien el índice.

Checklist rápido de auditoría SEO técnica

  • Indexación: qué URLs entran, cuáles se excluyen y si hay patrones de duplicidad o baja calidad percibida.
  • Rastreo: robots.txt, meta robots, sitemaps limpios y arquitectura interna orientada a páginas de negocio.
  • Señales: canónicos coherentes, redirecciones correctas (sin cadenas) y control de versiones duplicadas.
  • Rendimiento: plantillas optimizadas y foco real en móvil (Core Web Vitals + experiencia).
  • Estructura: enlazado interno que empuja servicios y evita páginas huérfanas o canibalización.
  • Medición: GA4, eventos de lead, Search Console y control de parámetros.

Errores típicos que suelen explicar una caída

Los más habituales que vemos en auditorías técnicas son: sitemaps contaminados con URLs no indexables, canónicos rotos tras cambios de plantilla, duplicados por parámetros o páginas locales mal planteadas, una web lenta por exceso de recursos, redirecciones improvisadas tras borrar contenidos y un blog que genera tráfico pero no empuja a servicios (por falta de interlinking).

Cuándo pedir ayuda (y qué haríamos desde Blond)

Si el objetivo es generar leads orgánicos, una auditoría técnica es el punto de partida, pero no el final. La diferencia está en convertir el diagnóstico en un roadmap ejecutable: qué corregir esta semana, qué optimizar este mes y qué construir en los próximos 90 días para consolidar posiciones en páginas que venden.

En Blond solemos trabajar con un enfoque integrado: SEO técnico + arquitectura + contenidos transaccionales + medición, y cuando tiene sentido lo combinamos con Ads para acelerar demanda mientras el SEO escala. Si queréis que lo revisemos con vosotros, contactad sin compromiso y os diremos por dónde empezar.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se notan los resultados de una auditoría SEO técnica?

Depende del tamaño del sitio y del tipo de corrección. Indexación, canónicos y redirecciones suelen mostrar señales en semanas; arquitectura, enlazado interno y mejoras estructurales tienden a consolidar en 1–3 meses. Lo importante es priorizar lo que impacta en las páginas que captan leads.

¿Necesitamos Semrush para auditar la parte técnica?

No es obligatorio. Search Console, GA4 y un crawler son suficientes para detectar la mayoría de problemas. Semrush ayuda especialmente en tracking, benchmarking y análisis competitivo, pero el núcleo técnico se diagnostica con datos propios del sitio.

¿Qué diferencia hay entre auditoría SEO y auditoría técnica?

La auditoría SEO incluye estrategia de keywords, contenidos, competencia y conversión. La técnica se centra en rastreo, indexación, señales y rendimiento. En proyectos orientados a leads, lo habitual es combinar ambas y priorizar por impacto de negocio.

¿Qué pasa si nuestra web está en WordPress?

WordPress puede posicionar muy bien si está bien configurado. Los riesgos típicos vienen de plugins, plantillas pesadas, taxonomías sin control y configuraciones automáticas que generan duplicados. Una auditoría técnica identifica exactamente qué está frenando la web y cómo corregirlo.

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